ARTE+FE: abriendo el alma

Exposición ARTE CONTEMPORANEO + FE

Universidad CEU San Pablo Madrid

Comisaria: Maria Tarruella Oriol

 

Lo primero que deberíamos preguntarnos es ¿Qué entendemos por Arte contemporáneo? Porque lo que realmente significa es sencillamente que es un arte concebido y creado en nuestro tiempo, en el momento actual. Se le han atribuido diversas etiquetas y connotaciones casi injustas dependiendo de la ultima Feria o exposición en la que quizás se ha mostrado un artista provocador que buscaba darse a conocer a cualquier precio. Los prejuicios sobre el arte contemporáneo responden a una conciencia ingenua que da paso a la duda, a la desconfianza, al temor sin cuestionarse la pluralidad de la manifestación del arte que nos rodea. La notoriedad y la validación para que la obra de un artista sea incluida en el circulo Contemporáneo del Arte está determinada por su presencia en instituciones artísticas, museos, galerías de arte o bienales. Pero estos “jueces” están influidos por tendencias políticas, ideologías o corrientes transgresoras culturales. El arte nunca debería ser objeto de tendencias socioculturales, manteniéndose siempre como una expresión libre de la imaginación abriendo nuevos horizontes en nuestras mentes, en nuestros sentidos y porque no, en nuestra alma.

De la misma manera plantearía la cuestión ¿Existe un Arte Contemporáneo Cristiano? Un gran artista me dijo un día que se debería hablar mas bien de artistas que viven la Fe cristiana y la manifiestan a través de su obra en vez de un arte global cristiano. Sin duda hay que diferenciar entre el arte contemporáneo de Fe y el Arte Sacro cuyo fin es el culto a lo divino. El arte Sacro es litúrgico, se sitúa dentro de una ceremonia, como parte de un ritual. El Arte Contemporáneo que habla de la Fe no es un arte religioso per se, no esta dominado por un deseo moralista ni didáctico. No busca ser objeto de culto ni ser un instrumento explicativo de la fe, donde la lección se aprende a través de las imágenes apelando sobretodo a la razón. Es un arte vivencial que apela a los sentidos, a la experiencia personal y a la percepción individual. Dentro de cada obra late un mensaje personalizado para cada uno de nosotros y el camino para encontrarlo es abriendo nuestros sentidos y nuestra alma, a través de la contemplación, del silencio, de la observación. Ahí nos encontrará Dios para revelarnos Su presencia, que puede llegar por múltiples caminos, sin saber nunca por donde aparecerá. ¡Hay que dejarse sorprender!

En siglos pasados Dios lo tenia mas fácil el manifestarse a través del arte, ya no solo por las múltiples representaciones que existían de él y de la fe cristiana sino porque las personas acudían regularmente a espacios de culto donde se encontraban con imágenes cristianas, aunque no fueran buscándolas. De esta manera la gente se ponía constantemente a tiro para sentir la presencia de Dios y experimentarla a través de imágenes, música o textos bíblicos. Hoy en día hay un déficit tajante de acceso a lo divino y las personas están desligadas de la fe en su día a día. La presencia de lo divino es algo que cada uno debe buscar y casi luchar individualmente, con el consecuente riesgo de constantes interferencias que te aparten del camino. El Arte Contemporáneo es un arma para acercar las almas a Dios de una forma sigilosa, llamando a su instinto, a su hambre espiritual, a su curiosidad por adentrarse en la profundidad del ser y ahí sin darse cuenta tener un encuentro con Cristo. El hombre por naturaleza tiene verdadera hambre de encontrar su esencia escondida, pero esa búsqueda de identidad choca con los espejos del mundo actual creando un vacío, una soledad que solo lleva a la sequedad espiritual. El arte puede ser esa puerta que abra el ser hacia su alma.

El propio concepto ARTE / CRISTIANO nos habla de algo concreto, matérico como es el arte en conjunción con algo etéreo, espiritual, como es la Fe. Arte+Fe establece la unión entre forma y fondo, medio y mensaje, cuerpo y alma. Esta concepción del cuerpo, de lo materico como ente imprescindible para manifestar el alma, lo inmaterial nos recuerda a la antropología integral del hombre que relata el papa Juan Pablo II en la teología del cuerpo. Recordemos que, en el propio catecismo de la iglesia católica, numero 1146 constata que:

“El hombre, siendo a la vez corporal y espiritual, expresa y percibe las realidades espirituales a través de signos y símbolos materiales”

En otras palabras, las personas necesitan imágenes, signos y símbolos para comunicarse con los demás, utilizando el lenguaje, gestos y acciones para relacionarse socialmente. Lo mismo sucede en la relación con Dios, necesitamos vehículos para comunicarnos con El y uno de ellos puede ser el arte. El arte es uno de los mejores instrumentos que podemos utilizar para expresar la fe y mas aun el arte contemporáneo:

  1. Para empezar porque no está sujeto a guerras ideológicas ni culturales. No lleva un sello marcado o impuesto. No sigue cánones ni reglas que dictaminen su dialogo o su forma de expresarse. En una imagen abstracta o conceptual toda corriente política puede encontrar su sentido y toda cultura puede sentirse identificada. El problema surge cuando imágenes concretas, descripciones realistas, llevan a connotaciones y teorías especificas, coartando la libertad de percepción.
  2. En una imagen contemporánea de fe, no hay enfrentamientos teológicos entre cristianos, son obras ecuménicas donde las tres iglesias de Cristo- Ortodoxa, Protestante y Católica – se pueden sentir identificadas y unidas ante una expresión abierta de la Fe, sin utilizar representaciones o recursos concretos. El arte puede ser un lugar de encuentro donde todos los cristianos se sienten en casa y reconocen con imágenes abiertas su fe cristiana. De esta manera el arte contemporáneo se convierte en un elemento de unión, donde no hay conflicto, se vuela por encima de las diferencias, creando armonía entre las iglesias y convirtiéndose en una plataforma real del ecumenismo. Como ejemplo, recuerdo cuando expuse en la Philadelphia Biblical University en EEUU un tema que me preocupaba era como iba a hablar de la Virgen, tan presente en mis obras a seminaristas protestantes. Pero cual fue mi sorpresa que, ante mis cuadros abstractos compuestos de trazos azules iridiscentes, reflejos del manto de la Virgen, se emocionaban todos. No se sentían obligados a avalar mi visión católica, pero entendían la presencia y la grandeza de la Virgen aceptando su representación abstracta como un gran manto de protección sobre nosotros. Fue increíble ver como podía hablarles desde mi enfoque mariano sobre el significado del cuadro y ellos lo asumían, lo respetaban y sobretodo lo entendían sin imponerles mi visión de la fe católica. Me sentí mas que nunca unida a mis hermanos cristianos a través de una obra de arte vehículo de expresión de la fe para ambos, sin enfrentamientos dispares.
  3. Os sigo hablando con ejemplos desde la experiencia porque me parece la plataforma mas obvia y directa donde he podido comprobar la acción de Dios buscando la unión en sus iglesias incluso en la tradición judeocristiana. En muchas ocasiones el arte contemporáneo cristiano hace referencias al antiguo testamento, pero sin representaciones evidentes, ni caracterizaciones, solo con sensaciones como la apertura del mar rojo y la llamada a la confianza representada como oleajes junto a pasillos de serenidad y paz. La comunidad judía de hecho es uno de los mayores clientes del arte cristiano contemporáneo porque aprecian el riesgo pictórico para transmitir espiritualidad y obtener así una presencia grafica que hace referencia a la biblia sin ser dogmática.
  4. Podríamos incluso ir un paso mas y observar como el arte contemporáneo de fe puede ser también un instrumento interreligioso. La mayoría de las obras contemporáneas carecen de imagen concreta que ate al espectador a una tradición de fe especifica, son mas bien insinuaciones que nos llevan a deducir un significado variable según la persona que lo visualiza. Al ser unas representaciones conceptuales, etéreas, abiertas a interpretación no imponen, ni moralizan mas bien agrandan el alma a escuchar la voz de Dios que late en cada obra. Pondría como ejemplo una exposición de arte cristiano que tuvo lugar en Dubai donde el publico musulmán los identificó como pintores de la Luz, sabiendo que buscaban alcanzar la Luz de Dios a través de las obras, pero sin identificar si esa Luz era Alá o Dios. Tanto los artistas cristianos como los espectadores árabes estaban buscando la misma Luz, aunque por diferentes caminos y el arte en ese momento fue el núcleo de unión, sin crear tensión, sin recriminar, sin comparar… en paz, en armonía.
  5. En muchas ocasiones he podido comprobar como el arte contemporáneo ha abierto las puertas de corazones cerrados, incluso de ateos, que nunca se podrían haber abierto ante un arte sacro. La connotación religiosa manifestada de manera explicita causa rechazo a un publico reticente o alejado de la fe. El arte contemporáneo cristiano en cambio no impone sus creencias, pero al haber estado concebido desde la oración y para despertar la oración, inequívocamente pinza el alma sin que el espectador se lo espere. Os lo contaré con una anécdota que me pasó en Cáceres, durante una exposición de Arte+Fe, que en la maravillosa Sala de Arte El Brocense, cuando un joven alternativo con piercings y tatuajes se dispuso a entrar a la exposición interesado por las instalaciones vanguardistas que había visto desde fuera, pero al encontrarse ante el titulo de la exposición, la palabra FE le echó para atrás y se dio media vuelta, pero le paré saliendo por la puerta. Me dijo que era ateo y que las cosas de Dios no le interesaban, le convencí para que se diera un paseo rápido por la exposición y resultó que se quedó casi una hora en silencio observando obra por obra. A la salida me dijo en voz baja; “¡Gracias por insistir, solo sé que salgo mejor de lo que entré!” En ese momento no necesitaba oír mas, Dios había claramente tocado su corazón y fue a través del arte que se había colado en su alma ¡Misión Cumplida!
  6. Pero lo mas curioso de todo es que el público mas difícil es el de iglesia, el que ha estado toda la vida acostumbrado a una iconografía religiosa y cuando le presentan obras de fe abstractas se escandaliza. Es entonces cuando es maravilloso ver como el arte contemporáneo, carente de ataduras, de lugares conocidos, de interpretaciones sabidas, ni de lugares conocidos, le ofrece al creyente una forma nueva, fresca de concebir la fe. Es ahí cuando el arte se convierte en un vehículo de Nueva Evangelización, enfocando la fe desde otra perspectiva, desde un camino sensorial, abandonando la razón y dejándose llevar por las emociones. Es ahí cuando cada persona encuentra un sentido personal, un mensaje dirigido individualmente a cada persona que observa la obra, como una voz que habla a cada uno en su interior en cuanto a lo que necesita oír. La experiencia de un creyente ante una obra de arte de cristiana puede ser un encuentro personal con Dios que reavive su fe y afirme la presencia de Dios en su vida.

El Papa Benedicto XVI dijo que la Nueva Evangelización: «consiste en el coraje de atreverse a transitar por nuevos senderos, frente a las nuevas condiciones en las cuales la Iglesia está llamada a vivir hoy el anuncio del Evangelio. (…) Es la capacidad de hacer nuestros, en el presente, el coraje y la fuerza de los primeros cristianos, de los primeros misioneros». Es, en suma, «el esfuerzo de renovación que la Iglesia está llamada a hacer para estar a la altura de los desafíos que el contexto sociocultural actual pone a la fe cristiana, a su anuncio y a su testimonio, en correspondencia con los fuertes cambios actuales».

Dicho de otro modo, se trata de la respuesta que tiene que dar la Iglesia ante un mundo en cambio, no nos podemos quedar estancados en el pasado y no podemos seguir transformando versiones de imágenes conocidas, tenemos que generar nuevos lenguajes que hablen al publico de hoy en día. Para comunicarnos utilizamos WhatsApp, redes sociales, internet y escribimos sobre teclados infinitamente mas que sobre papel… la expresión artística de esta cultura no puede seguir siendo versiones neo renacentistas religiosas, tenemos que dar una respuesta en imagen al hombre de hoy. Tomando como ejemplo el famoso cuadro el “Retorno del hijo prodigo” de Rembrandt es maravilloso, pero respondía a una época hace ya cientos de años, es una imagen histórica, tradicional, con un discurso conocido y una concepción estética de otra época, eso no quita que sea bella pero ya no responde al tipo de imágenes con las que convivimos en la actualidad. El arte contemporáneo da respuesta al discurso estético y visual que nos rodea, procurando llegar a las personas con el idioma que escuchan a su alrededor, con el que se relacionan en el día a día; con el que conectan y reconocen como suyo. El arte contemporáneo de Fe utiliza las imágenes como instrumento visual que enganche con la gente y consiga transmitirles el mensaje de cristiano con un código que les llega. Existe una necesidad inminente de actualizar el canal de comunicación de la Fe para que nos sintamos identificados con el discurso de la iglesia de hoy, no la de ayer. Si seguimos en la actualidad volviendo la mirada atrás, recurriendo al arte del pasado como nuestro canal de comunicación con el hombre de hoy, solo conseguiremos enterrar la fe como una tradición del pasado ya que no conectará con el mundo que ahora vivimos.

El arte contemporáneo cristiano es un gran instrumentos de la Nueva Evangelización, pero es muy importante como medio de comunicación que el emisor sea un artista bien preparado a nivel técnico y espiritual para que el mensaje llegue alto y claro. Es verdad que cualquier persona puede realizar obras con contenido espiritual pero muy pocos artistas pueden realizar obras de gran calidad, vanguardista y con profundidad religiosa que busque elevar al espectador hacia una dimensión espiritual. Muchas veces he escuchado la famosa pregunta, ¿Pueden realizar arte sacro artistas sin fe? Pues obviamente Dios se sirve de todo para hacerse presente, pero sin duda un artista creyente buscará que no solo sus imágenes, sino también los materiales que utilice, el espacio donde lo realice y la forma en la que lo pinte sea en conjunto un acto de oración. Una obra realizada en estas condiciones forzosamente transmitirá la presencia de Dios a quien la observe. Un artista de Fe debe ser alguien que viva la fe en su fuero interior, para que su obra esté siempre enfocada a encaminarnos hacia la fe. Sin una vida personal de profunda oración y formación religiosa la realización de una gran obra de arte sacra es inconcebible. Hay maravillosos artistas contemporáneos de enorme espiritualidad, como Bill Viola, que se inspiran en la tradición judeocristiana y en la pintura renacentista religiosa para realizar sus obras. Las piezas de Viola son sin duda de lo mejor que está ocurriendo en el panorama del arte contemporáneo a nivel mundial, pero no le consideraría un artista cristiano. Para empezar, es budista, pero, aunque su sensibilidad y su enfoque de la fe cristiana es extraordinario lamentablemente al no ser creyente, no consigue llegar a captar el misterio de la redención ni transmitir la misericordia divina. No acabas de sentirte salvado tras visualizar sus obras, te sientes extasiado, pero como si te faltara todavía un ultimo golpe de tuerca para ayudarte a encajar toda la maquinaria. Pero sin duda es muy de agradecer que artistas de tal calibre como Viola, Anish Kapoor o Wolfgang Laib, centren su producción en experiencias místicas o trascendentes, animando a que el ser humano se plantee cuestiones mas elevadas que el mero placer estético momentáneo ante una obra de arte.

Un artista de fe busca sobre todo manifestar la presencia de Dios por encima de toda imagen. De hecho, evita que la imagen sea la que domine la sensación o el impacto visual, para que el protagonismo lo adquiera el significado intrínseco, siendo el concepto lo que domine y dirija el sentido de la obra. Por lo tanto, no veremos Vírgenes inmaculadas rodeadas de putti revoloteando sobre su media luna, pero si nos encontraremos con transparencias de azules que nos harán adentrar en fondos que nos envuelvan visualmente dándonos la sensación de que nos abrazan y nos arropa el manto etéreo pero firme de la Virgen sobre nosotros. Ante un cuadro contemporáneo de la Virgen el espectador sentirá Su presencia, su fuerza y su dulzura abriendo su alma a la percepción sensorial, y no la encontrará en representaciones reconocidas habituales. Incluso iría mas allá, al describir al artista de fe ya que a diferencia de un artista común busca la inspiración y el apoyo de Dios al concebir su obra, invocando su presencia para que le guie y le dirija. La meta de dicho artista, hasta donde humanamente sea posible, es de convertirse en instrumento divino, de ser pincel en manos de Dios. Ahora, este anhelo del artista cristiano no es algo extraño o irracional, es una búsqueda de abandono del YO para que sea el mismo Dios quien tome las riendas de tu obra, de tu trabajo, de tu vida. Tampoco es algo particular del artista cristiano, lo encontramos en filosofías orientales como en la tradición china. Me encanta, por ejemplo, la leyenda del gran artista chino Wu Tao–tzu que un día pintando descubrió una puerta en su cuadro por la que visualizó una belleza tan inalcanzable que entró por ella y desapareció para siempre, abandonando su propio cuadro a que fuera borrándose en el tiempo. Para la cultura china la expresión artística tiene que ser reflejo de la divinidad, el pincel tiene que ser guiado por el soplo de vida, llamado Ch´i y así conseguir la meta del estado de máxima elevación interior TAO. Traduciéndola a nuestra cultura y a nuestro leguaje, hablamos de lo mismo ya que los cristiano también procuramos abandonarnos al soplo del Espíritu Santo para que nos guie y nos encamine hacia Dios.

La búsqueda de lo divino a través del arte es una misión a la que solo se puede acceder desde la oración, en oración y hacia la oración. Para que sea un mensaje coherente, y verdadero el arte contemporáneo de fe tiene que estar anclado en la oración. El artista tiene que buscar su limpieza interior para poder ser espejo de la Belleza de Dios a los demás porque si la cámara reflectora está sucia la imagen será borrosa, confusa y hasta imperceptible. El artista debe cuidar mucho la pureza de su alma al igual que un pintor de iconos realiza sus obras en ayuno, silencio y oración, de la misma manera un artista contemporáneo de fe debe cuidar su alma y su ser para poder ser vehículo seguro de la voz de Dios. La creación de la obra en si debería ser concebida como un encuentro de oración, en orden, en serenidad, en pausa y porqué no hasta en comunidad, encontrando la armonía y la paz en la entrega que a veces incluso conlleva sufrimiento y desgarre emocional por parte del propio artista. Cada obra es como un trance de entrega, de abandono y de oración. Estas obras realizadas desde la oración y en oración solo tienen sentido si inspiran a la oración, si el propio espectador se siente conmovido y tocado en su fibra mas sensible llegando a oír la voz de Dios hablando en su interior.

Al ser el arte contemporáneo una expresión visual menos evidente que la tradicional, mas abstracta, conceptual o llamémosla simplemente menos obvia, la interpretación de cada obra queda abierta al espectador. El arte contemporáneo no te da las soluciones a pie de pista, su intención es involucrar al espectador a que ponga de su parte y haga un esfuerzo personal para comprender, asimilar y dar sentido a las imágenes. Muchas personas dicen que no entienden el arte contemporáneo, no es correcto, no las entienden con la razón y con la inmediatez de cuando te chivan la respuesta de un examen, hay que poner de tu parte y conectar con tu humanidad, con tu sensibilidad con tu alma para escuchar el sentido. Lo maravilloso además es que hay múltiples interpretaciones y que además no es estático si no que un día la obra te dice una cosa y otro día otra. Es un arte vital, fluido, que despierta nuestra imaginación y apela a nuestros sentidos tantas veces olvidados, incluso anulados por el ruido y el ansia de la inmediatez que nos rodea. Con el arte contemporáneo se puede llegar más lejos y mas hondo que con el arte clásico, se pueden romper infinitas barreras y alcanzar metas inimaginables, solo hay que dejarse llevar y querer soñar, sentir, vivir, rezar.

La misión y el sentido de existir del arte contemporáneo cristiano es de establecerse como puente entre el panorama actual del arte y la iglesia de hoy: puente de unión entre el arte y la fe. Para eso el artista cristiano tiene que tener además de una fe firme y formada debería que tener una presencia activa en la iglesia, comprometida y real. Pero a la vez tiene que poder manifestar un arte sin frenos, rompedor y profundo, que genere nuevos diálogos artísticos, espaciales y comunicativos. Es importante que sea un arte bueno, fuerte y arriesgado para que el discurso de fe llegue lejos y con potencia. No puede ser un arte flojo, sensible a los gustos y conformista con un dialogo fácil; si cae en la facilidad expresiva pierde toda la fuerza y el sentido de actualidad, de lucha por estar a la cabecera y en la vanguardia artística del momento. No puede ser que el arte contemporáneo cristiano siga escondido ante el temor de prejuicios, de complejos o de debilidades. Esta exposición es prueba de ello reuniendo a múltiples artistas de diferentes entornos culturales y tradiciones cristianas para clamar a una solo voz la belleza y la existencia de un arte contemporáneo rotundo y vivo.

La asociación de propagandistas, en conjunción con la Fundación Cultural Angel Herrera Oria y la Universidad CEU se han aventurado a apostar por esta prueba piloto de muestra de Arte Contemporáneo+Fe que tuvo lugar durante los meses de junio y julio del 2019 en la sala de Exposiciones Memorial Angel Ayala y ahora ve su continuidad a través de este catalogo. En esta exposición se reúnen una veintena de artistas contemporáneos, con discursos vanguardistas que proclaman mensajes fuertemente anclados en la fe y en sus experiencias personales de comunidad, de voluntariado o de oración personal. El trabajo de Alejandro Mañas, doctor en mística y profesor de escultura en la Universidad de bellas artes de Valencia, está inspirado en sus encuentros con los presos en las cárceles y como procuraba llevar la conversación a un encuentro con Dios simplemente tomándose una Coca-Cola con ellos en un momento de descanso. La obra de la chilena Sarai Aser, asentada en Holanda, también surge de su experiencia evangélica misionera trabajando entre las prostitutas en el distrito rojo de Amsterdam, haciéndoles ver el perdón de Dios a pesar de sus pecados, y como siempre pueden volver a nacer de nuevo a los ojos de Cristo. El trabajo de otros artistas presentes en esta exposición nace de la inspiración contemplativa ante el sagrario como la obra de Marta Segimón o Pilar Valeriano, dos artistas enamoradas del silencio en la adoración.  También es maravilloso constatar el compromiso que otros artistas establecen con las comunidades que les rodean o con instituciones publicas ansiando transformar el enfoque de la cultura en el mundo de hoy en día. Tenemos el caso de Julie Quinn muy activa en la organización norteamericana Christians in the Visual Arts que ampara y reúne a artistas de todo el mundo que procuran hablar de la fe mediante el arte en todos sus formatos. También es miembro de esta plataforma Makoto Fugimura  y además ha creado su propio instituto  y una asociación en llamada International Arts Movement que procura amalgamar arte , fe y humanidad para crear una cultura contemporánea más llena y radiante de Dios. La llamada de dichos artistas va mas allá de la propia ejecución de su obra se han comprometido con el arte y con la fe para renovar el mundo. Otros de los artistas presentes en esta exposición han recibido incluso la llamada personal de Dios a consagrar no solo su trabajo sino su vida entera a él y entre ellos contamos con el fotógrafo y sacerdote católico Carlos Dorado que habla de la vivencia de Dios en la naturaleza y con el pastor Baptista rumano Liviu Mocan que predica el evangelio con sus esculturas dinámicas y esperanzadoras.

Os invito a que disfrutéis de este catálogo observando las obras con los ojos del alma, abriendo vuestros sentidos para escuchar la voz de Dios latente en cada una de ellas susurrando un mensaje guardado para cada uno de vosotros. Bienvenidos y que Dios os bendiga y os acompañe en cada paso de vuestra vida.

 

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